viernes, 5 de abril de 2013

Los Profesores entre la Tecnofobia y la Tecnofilia


Debido al proceso de adaptación y  la búsqueda de objetivos en el que nos hallamos inmersos en la actualidad y a la incorporación de los nuevos métodos de enseñanzas resulta necesario plantear la inclusión de metodologías activas en el proceso de enseñanza-aprendizaje que, por una parte, prioricen la participación activa de los alumnos en este proceso y, por otra, establezcan una relación diferente entre docentes y discentes. Son muchas las acciones de innovación educativa que se están poniendo en práctica con el fin de superar los esquemas didácticos tradicionales y lograr una enseñanza de calidad, objetivos fundamentales y metas de todas las escuelas y universidades actuales.
 El éxito de estas iniciativas, apoyadas en las denominadas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) depende, por una parte, de la actitud y del compromiso de los docentes con el cambio metodológico y, por otro, del apoyo que se les brinda desde la institución para satisfacer sus necesidades formativas y facilitar, así, la incorporación de estos nuevos recursos al proceso de enseñanza-aprendizaje.
Existe la creencia de que es la aversión de los profesores al cambio uno de los rasgos más básicos que permiten explicar el ritmo lento que está siguiendo la integración de la tecnología en la educación. Los profesores tienen que enfrentarse a importantes cambios al mismo tiempo que integran estas tecnologías lo que puede dar lugar a un sentimiento de excesiva carga y a reacciones de ansiedad y resistencia.
Para que las tecnologías de la información y la comunicación estén presentes en la escuela de la sociedad de la información a cualquier nivel y en cualquier situación, es importante reconocer que las profesoras y los profesores indudablemente deben tener tiempo, una capacitación permanente y apoyo técnico y logístico.
Desde luego, no es fácil para el docente enfrentarse a procesos de autoformación y teleformación una vez concluida su jornada de trabajo, y mucho menos a través de propuestas que, una vez concluidas y superadas con éxito, no significan un aprendizaje seguro sino que debe ser renovado para no quedarse obsoletas el curso siguiente o, sin duda, el posterior.
De forma genérica, se puede decir que las actitudes de los docentes se sitúan entre dos polos: entre la tecnofobia y la tecnofilia, es decir, el rechazo del uso de las máquinas (debido al desconocimiento, falta de seguridad en su utilización, expectativas de escaso rendimiento…) y el sentirse plenamente incorporado al mundo de la tecnología, considerando que ésta equivale a progreso y solución de muchos problemas.
Además, no sólo la capacitación y actualización propia sino el diseño y desarrollo de clases y tareas que se ajusten a las necesidades de los estudiantes exige tiempo y libertad para innovar e incorporar las TIC como un elemento que contribuya a potenciar la autonomía profesional del docente. Por otro lado, la utilización de Internet con fines didácticos posibilita utilizar materiales cada vez más alejados de lo que se denominó “tecnología empaquetada” para el desarrollo de los objetivos académicos.
Ya para finalizar puedo decir que hoy en día se reconoce que el uso de la tecnología en las prácticas de enseñanza va a estar condicionada, sobre todo, por el conocimiento tecnológico que poseen los profesores, por el potencial pedagógico que les atribuyen a las TIC (tecnologías de la comunicación) y por las actitudes que mantienen hacia las mismas y hacia la innovación educativa, es necesario tener una mente abierta al cambio, a la evolución, así como la educación no es algo estático sino que constantemente va evolucionando, de la misma forma nosotros debemos evolucionar pero adoptando las nuevas tecnologías a la enseñanza, convirtiendo las clases interactivas donde el alumnos pueda interactuar con el profesor y pueda desarrollar todas sus capacidades intelectuales y sea capaz de innovar, de crear a través del uso de las TIC  y recibiendo educación de calidad.
Por esta razón, el verdadero reto de la educación no está en la innovación tecnológica sino en la innovación pedagógica, que deberá incluir el uso de las herramientas didácticas más apropiadas (entre ellas las TIC), para diseñar actividades de aprendizaje de calidad para los estudiantes, bajo los parámetros de modelos educativos constructivistas y colaborativos.

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